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Comercial vs. ilusión

Ya casi es Halloween ¡y se nota!

Estos días estuve dedicando mucho tiempo a decorar Peque Story
por Halloween.

Me hace mucha ilusión porque, al fin y al cabo, es creatividad. Y a mi me
encanta la creatividad y todo lo que esté relacionado con ella.
El reto para mí es que se me ocurran ideas que lleguen a los peques
(y a los no tan peques, la verdad).
Siento las mismas cosquillas en el estómago que cuando pensaba
campañas de publicidad y se me ocurría algo que me gustaba.

Reacciones que no dejan indiferente

Los niños y niñas pasan por la puerta del local y tienen todo tipo de reacciones.
Por suerte son la mayoría lindas: «¡Qué chulo!» «Mira mamá una tienda
de Halloween», «Ohhh qué bonito
¡vamos a entrar!». 
Aunque también están las feas: «Parece que les gusta Halloween…»,
«Se han pasado un poco, o bastante». 
En fin, que no puede existir el bien
sin el mal, así que puedo soportarlo.

¿Qué hacemos?

La cuestión es que a la mayoría de los peques les hace ilusión Halloween
con todo lo que esta celebración conlleva: disfraces, trucos y tratos, chuches, brujas
y fantasmas… Y todo eso vende. Lo digo sin pelos en la lengua. Entonces,
los negocios, se supone que tenemos que subirnos al carro.

Algunos adultos lo ven mal. Piensan que nos aprovechamos de estas
fiestas para vender más.
Y en parte tienen razón. Pero mi reflexión es:
Si nos olvidamos de las decoraciones de Halloween en las tiendas, de las ofertas
de chuches y calabazas, de los disfraces y de hacer «Truco o trato» al más
puro estilo americano…  ¿no estaríamos quitándoles gran parte
de la ilusión a los más pequeños?

Ahí lo dejo. Hasta que empiece con los preparativos
de la siguiente
 gran fiesta ¡Navidad!