Maison

Title Image

Beautiful Blog

«Hay cosas que no te gustan…»

Una gran charla

Hablando con una mamá que trajo a su hija a uno de nuestros talleres,
me dijo una frase que me quedó dando vueltas en la cabeza unos cuantos días:
«Hay cosas de este mundo que no te gustan y te inventaste el tuyo
propio…» 
Hablamos de las diferencias entre la infancia de ahora y la nuestra en los
años 70s/80s. Sobre los peligros antiguos y los nuevos. Sobre la falta de conexión
entre las personas. Sobre la educación: los pro y los contras de reemplazar los libros
por las tabletas en los colegios. Hablamos mucho y muy profundo.
Ese mismo día, fui a comer y lo primero que vi al entrar en el restaurante fue
a estos dos hermanos, cada uno con su tableta y jugando muy concentrados.
Estuvieron así durante una hora. A penas probaron la comida.

Complicado

Es muy difícil no caer en la tentación de «enchufar» a los peques a los dispositivos
para comer tranquilos. ¿Quién no lo hizo alguna vez? Yo lo hice cuando mi hija era
más pequeña. La diferencia, creo, es entender que es algo que no es bueno hacer
con regularidad. Al menos eso me parece a mí.
Los padres de estos niños, no parecían muy preocupados. Entonces, más allá,
de que yo no soy nadie para juzgar a nadie, me pregunté si habría muchos casos
así. Y si, sí, cómo sería la vida de estos peques.
Luego empecé a dudar ¿Estoy siendo demasiado dramática? ¿Estoy exagerando?
¿Me estoy convirtiendo en una amargada resentida?

Sinceramente

Yo le dije la verdad. Le confesé que muchas veces sentía resentimiento por la invasión
de las nuevas tecnologías, las redes sociales… Y que me parecía una actitud prehistórica.
Qué no quería transmitirle eso a mi hija. Ella me dijo que se sentía igual.
Qué ironía. Gracias a la tecnología yo puedo compartir esta reflexión en este instante.
Así que, sin duda, sería muy tonto de mi parte oponerme a ella.
La cuestión es que, en un momento, ella me dijo que, inconscientemente,
yo había creado mi propio mundo porque no me gustaban muchas cosas del
actual. Y creo que tiene razón. Aunque yo no lo había visto así hasta que ella
me abrió los ojos. Y se lo agradezco. Porque me parece muy interesante su observación.

Mágico

Desde que me propuse hacer realidad el proyecto con el que soñé durante muchos
años, tener un espació para que los peques ejerciten la imaginación,
siempre quise darle un aspecto mágico. En realidad, quería que transmitiera
magia por dentro y por fuera. Un lugar que te transportara a otro mundo.
Y no por ser espectacular, grande o impactante. Más bien todo lo contrario.
Yo quería un sitio pequeño, auténtico y cálido.

Un espacio donde no hubiera espacio para los dispositivos electrónicos.
En el que sólo se pudiera conectar con la creatividad, la imaginación
y la autenticidad. Cosas que creo se están perdiendo por falta de uso.
Y es una verdadera lástima. No me canso de decirle a los peques que el cerebro
es un músculo más del cuerpo y que si no se ejercita, se atrofia. Ellos me
miran con carita de asombro y me preguntan «¿Qué es atrofia?» jajaja.

La puerta roja

Al abrir la puerta roja de Peque Story, los peques retroceden
en el tiempo
para avanzar con su creatividad.
Los muebles son del siglo XIX pero para ellos no son viejos, sino mágicos
y misteriosos. Están en lo cierto porque guardan muchos secretos…
La pizarra negra que cubre toda la pared, funciona como un lienzo gigante
para expresar todo lo que llevan dentro. Lo mismo ocurre con nuestro gran espejo
que los atrapa al instante, en cuanto se reflejan en él. Enseguida cogen los rotuladores
«mágicos»  y empiezan a dibujar, escribir o, simplemente, garabatear.
Lo observan con detenimiento porque creen que, tal vez, puede transportarlos
a otra dimensión, al país de las maravillas…
¿Por qué no? Todo es posible cuando se tiene uno de los poderes
más hermosos que existe: el de volar con la imaginación.

Ojalá las nuevas generaciones sumen y no resten.
Ojalá los adultos les enseñemos a aprovechar las nuevas tecnologías sin dejar atrás
la magia de lo artesanal. Y lo auténtico de lo pasado.

Conjugar ambas cosas es verdaderamente enriquecedor.

¿Tú qué piensas?

Post a Comment